Reflexión acerca de las dificultades que
podría llegar a tener un alumno/a con algún tipo de dificultad de aprendizaje
al realizar alguna de las actividades propuestas.
De manera general y en los casos estudiados respecto a:
- Dificultades en la expresión escrita (disgrafía o disortografía).
Habitualmente, el tipo de alumnado con
dificultades en este ámbito, manifiesta carencias importantes a la hora de afrontar áreas curriculares
como Lengua Castellana, Ciencias Naturales y Sociales e incluso Matemáticas.
Si
no se remedia la situación a lo largo de la Educación Primaria, en la E.S.O. suelen fracasar en el área de Lengua
Castellana y Literatura, aunque tengan Adaptaciones Curriculares
Significativas. En el resto de materias llegan a sentirse muy limitados,
requiriendo en muchos casos adaptaciones del currículo.
Su tratamiento conlleva un programa
específico de trabajo para ir corrigiendo este tipo de dificultades (entre 3 ó
4 sesiones de 20 minutos cada una, en aula de pedagogía terapéutica), coordinado con
actuaciones en casa.
- Dislexia.
Cuando es diagnosticada a
finales del 1º o 2º curso de Primaria suele tener mejor pronóstico. En los
casos en que este diagnóstico se hace tarde, el pronóstico suele empeorar.
Requiere un programa de trabajo específico para mejorar la dificultad (entre 3
ó 4 sesiones semanales de 40 minutos aproximadamente, en aula de pedagogía terapéutica), coordinado con intervenciones
puntuales desde la familia.
- Discalculia.
Se trataría de unas de las
dificultades menos diagnosticadas en el Sistema Educativo, bien se trate de
problemas con el cálculo o en la resolución de problemas.
Conlleva un programa
específico de refuerzo para ir corrigiendo la dificultad, adaptando el
currículo en ciertas situaciones. Requiere 3 ó 4 sesiones semanales de 40 minutos, en aula de
pedagogía terapéutica, con seguimiento de actuaciones en la familia.
La detección e intervención temprana es
clave a la hora de contar con un mejor o peor pronóstico en estas dificultades de
aprendizaje. Además, estas dificultades de aprendizaje suelen estar asociadas a
problemas de tipo emocional como una consecuencia directa, ya que gran parte de esta
tipología de alumnado experimenta sentimientos y emociones de incompetencia,
baja autoestima, bajos niveles de autoeficacia percibida y desmotivación. Es
decir, dificultades de aprendizaje en las que subyace un evidente sustrato orgánico y
neurológico, según los estudios más recientes en
Neuropsicología, terminan desembocando en la instalación de falsas creencias en
uno mismo, creando problemas de índole emocional que, en un principio, eran
inexistentes.
¿Qué estrategias metodológicas
plantearíamos para facilitar el aprendizaje?
De una manera resumida las orientaciones metodológicas deberían considerar lo siguiente.
1)
Orientaciones metodológicas fundamentales en el tratamiento de las dificultades en la expresión escrita (disgrafía y disortografía).
Los
objetivos han de focalizarse en:
-
Aprendizaje de las reglas fonema-grafema.
-
Escritura de palabras con dificultad ortográfica.
-
Escritura de frases.
-
Escritura de cuentos.
-
Escritura de una redacción.
-
Recuperación de patrones motores.
2) Orientaciones metodológicas fundamentales en dificultades en la dislexia.
- Recuperación de los procesos de identificación de letras.
- Recuperación de los procesos de identificación de letras.
-
Recuperación de los procesos léxicos.
o
Segmentación de las palabras escritas en sus letras componentes.
o
Segmentación de las palabras habladas en sus fonemas
componentes.
o
Conversión de letras en sonidos.
o
Ensamblaje de los sonidos.
-
Recuperación de los procesos sintácticos.
-
Recuperación de los procesos semánticos.
o
Extracción del significado.
o
Integración en la memoria.
o
Realización de inferencias.
Hoy encontramos diferentes acercamientos metodológicos
a la intervención que, al igual que en épocas anteriores, son el reflejo de
las explicaciones relativas a la dislexia. Así, nos encontramos con abordajes
neuropsicológicos como el de Bakker, el enfoque cognitivo de
Das, basado en el procesamiento de la información, y en entrenamientos
dirigidos a subsanar las deficiencias cognitivas subyacentes a la dislexia.
En nuestro caso, optamos por seguir, para ello, las indicaciones del profesor
F. Cuetos Vega (PROESC y PROLEC-R).
Previa
evaluación psicopedagógica y teniendo claros los puntos fuertes y débiles del
alumnado, los objetivos han de centrarse en:
Ø
La línea
numérica mental.
Ø
La capacidad
de cálculo exacto
y aproximado.
Ø
Los mecanismos
de transcodificación.
Ø
El conocimiento
de las reglas.
Ø
La capacidad en la resolución de los problemas.
El objetivo educativo debe ser mejorar los déficits en el procesamiento numérico y el rendimiento
general en la escuela.
En estas clases de apoyo se recomienda utilizar la
siguientes metodologías:
Ø Fortalecer el
concepto numérico básico a
través de ejercicios que ayuden a consolidar la línea numérica mental.
Ø Reforzar el
conocimiento y la utilización de los números mediante la introducción de actividades de
juego enfocadas en el aprendizaje y recordatorio de los conceptos numéricos en
clave lúdica.
Ø Utilizar nuevas
estrategias: como
algún software especializado o la aproximación multisensorial.
4. Reflexión acerca de la
importancia de observar las desviaciones respecto a los estándares de
aprendizaje en el funcionamiento diario de nuestros alumnos.
En mi opinión, la escuela
como institución educativa y segunda agencia de socialización del individuo
después de la familia, da respuesta a las necesidades educativas de un
porcentaje de la población que oscila entre el 60% y el 70%, y cuenta con un
componente de normalización y carácter ejecutivo según el cual consigue niveles
de eficacia bastante aceptables, en general.
No obstante, contamos con otro 30%
de la población escolar, repartido de manera que del orden de un 15% podrían
incluirse en lo que denominamos alumnado “más capaz”, brillante, talentoso,
etc. Y otro 15% se situaría por debajo del promedio estadístico, los cuales
pueden presentar desde DD.AA. concretas, funcionamiento intelectual límite
(C.I.L.) y déficit psíquico, entre otras n.e.e.s.
Es habitual que el alumnado
que presenta N.E.E.S. cuente con programas de pedagogía terapéutica y/ o
audición y lenguaje, pero no es tan frecuente en nuestro sistema que el
alumnado que presenta DD.AA. se aborde con procedimientos de identificación e
intervención psicoeducativa en la misma línea. De igual modo, e incluso de
manera más flagrante, sucedería con el alumnado de AA.CC.
Por ello, cuando hablamos de
estándares de aprendizaje, nos estamos refiriendo precisamente a eso, a un
desempeño “estándar” de la población, que podría estar representado por un 60% -
70% de la misma, en el mejor de los casos, respondiendo a la “cultura de la
normalización” (Ken Robinson). La diversidad, las diferencias individuales o
idiosincrasias del resto, sigue constituyendo un gran reto para un sistema
educativo con verdadera visión de futuro.
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